Un atlas visual de la Vía Láctea: su forma, su escala y los objetos que la habitan — trazado para perderse en él.
Nuestra galaxia gira despacio: el Sol completa una órbita alrededor del centro galáctico cada 230 millones de años. La Vía Láctea es un disco de brazos espirales, polvo y gas suspendido en un halo mucho más vasto de materia oscura — un sistema tan grande que la luz tarda cien mil años en cruzarlo de extremo a extremo. Este atlas es un intento breve de darle forma a esa escala.
En 1926, Edwin Hubble propuso ordenar las galaxias según su forma. El esquema — informalmente llamado el "diapasón" — sigue siendo la referencia básica de la astronomía extragaláctica.
Un núcleo brillante rodeado de brazos definidos por gas, polvo y formación estelar activa. La Vía Láctea pertenece a esta familia.
Los brazos nacen de una barra estelar rectilínea que atraviesa el núcleo, en lugar de enroscarse directamente sobre él.
Sin brazos ni disco: una masa suave y esferoidal de estrellas viejas, del casi circular (E0) al muy alargado (E7).
Un término medio: conserva el disco plano de una espiral, pero sin brazos activos ni formación estelar apreciable.
Sin forma definida, a menudo el resultado de fuerzas de marea o colisiones con galaxias vecinas.
Pequeñas y tenues, a menudo satélites de galaxias mayores. La Vía Láctea tiene decenas orbitándola.
Cada barra representa una distancia real, en escala logarítmica — la única forma honesta de poner estos números uno junto al otro.
Un año luz equivale a 9.46 billones de kilómetros.
Una simulación simplificada de rotación diferencial: el interior de una galaxia gira más rápido que sus bordes.
Mueve el cursor sobre el disco para desplazar el punto de observación.
AR 00h 00m 00s · DEC +00° 00′ 00″